MEDITANDO CON LA BIBLIA .
No es fácil lidiar con la discriminación; enfáticamente en este caso, la que le puedan hacer o le hacen a un niño/a; ante su historia familiar, o por su discapacidad o trastorno, en otros casos por su etnia y así, la lista puede continuar.
Los casos de niño a niño/a, siendo ellos los que proceden discriminatoriamente, es alarmante; algunos padres nos sentimos impotentes, nos angustiamos y perdemos el sueño.
Pero también es cierto que somos nosotros los adultos los que debemos fomentar y predicar con el ejemplo, en respeto y tolerancia; corrigiendo lo que hay que corregir en su debido tiempo y forma.
¡Queremos que nos vaya bien! Un llamado y exhortación al Pueblo de Dios; los mandamientos (PILARES) son para nosotros y para nuestros hijos. Debemos hablar de ellos, repetirlos dentro de nuestra casa y andando por el camino (Deuteronomio 6:1-9). La receta la tiene La Palabra, porque discriminar genera más odio, más somos llamados, amar al prójimo.
Gladys B.
“BUSCA A DIOS Y EL HARÁ”.

