GENTE QUE DA MANIJA.
Me ha tocado presenciar en estos últimos tiempos a una persona que cumple específicamente este rol: “dar manija”, obviamente, no para construir ni edificar productivamente, sino, destruir y perjudicar relaciones humanas.
Es destacable que, ‘este tipo de personas’ han existido en todos los tiempos; movidos por envidia, celo, ira, malicia; poder, autoridad y, en otros casos, trastornos.
La Palabra cita muchos ejemplos, pero he decidido abordar dos casos: el primero es referente a Daniel, el cual fue lanzado al foso de los leones; por medio de un grupo de hombres que, ¡le dieron manija!, al rey Darío, para sellar un edicto referente a la prohibición de adoración a cualquier dios u hombre fuera del rey (Daniel 6:7-8).
El segundo caso a destacar es Mardoqueo, pues Amán buscó la destrucción de la vida de este hombre y de todos los judíos, ¡dándole manija!, al rey Asuero, para que firmara el decreto de aniquilación de este pueblo, dentro del reino de Persia (Ester 3:2-6, 8-9).
¿Cuál fue el final? En ninguno de estos dos acontecimientos triunfa la maldad; en ninguna de sus aristas. El Pueblo de Dios jamás será destruido, hemos pasado por las más grandes adversidades y atrocidades, pero la Gracia y Misericordia del Padre hacia nosotros está vigente por Amor.
Gladys B.
“BUSCA A DIOS Y EL HARÁ”.


