UN GRANO DE MOLÉCULA.
Una composición visible e invisible, que puede cambiar para bien o para mal una vida y el mundo en sí.
No somos nada y, a su vez, sí lo somos; porque así hemos sido dotados. ¡Nadie nos ve!, o todo lo contrario; somos más visibles de lo que pensamos: “… ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites? Salmo 8:4.
Pasivos o influyentes, de esta última se desprenden responsabilidades…, los desafíos de la propia existencia.
En cuanto a “éste grano de molécula”; tiene vida, tiene componentes y el Creador estipuló para él: “… hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies” Salmo 8:5-6.
Por eso, éste grano tiene valor, responsabilidades y constantes desafíos. El Padre nos ha honrado, debemos de vivir edificándonos y edificando a otros; siendo moléculas protagonistas en el factor de crecimiento.
Gladys B.
“BUSCA A DIOS Y EL HARÁ”.

