ANTE LAS CARENCIAS, EMPATÍA .
No todo niño cuenta con padre o madre, entonces me pregunto: ¿por qué, conforme a nuestro rol, especialmente de educadores [algunos], les hacemos confeccionar un obsequio o le llevamos los regalos prontos a nuestros alumnos; con el propósito de que puedan entregárselo a papá o a mamá, en relación a su día… aunque no estén?.
La intencionalidad podrá ser muy buena, pero el resultado es equívoco. Debemos sondear la situación de nuestros niños, en procura de no lastimar.
Como referentes cristianos (la sociedad misma lo pide y demanda), debemos de imaginarnos el actuar de Jesús; qué haría él ante el dolor, la carencia…; especialmente de los niños.
La Palabra revela la voluntad de Dios, y nos enseña todo proceder: «¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti» Isaías 49:15.
Así habló Dios a Israel, su Pueblo Escogido; hoy también nosotros. Esto confirma lo presente que estamos para él: «… nunca me olvidaré de ti».
Gladys B.
“BUSCA A DIOS Y EL HARÁ”.

