¿A QUIÉN LE FALTA?.
Con mi hermana hemos tenido que escuchar muchas veces éste expresar, para con nuestros hijos: «¡Aún le falta!».
Por eso, el niño quedaba sentado en el banco, mirando a sus compañeritos jugar al fútbol, y, esperando que en algún momento lo llamarán a entrar a la cancha; pero el llamado no llegaba nunca, ¿por qué?, porque: «¡Aún le falta!».
En otras ocasiones le queremos atribuir la derivación al psicólogo, al psiquiatra, al neurólogo…; pensando que ellos solucionarán las etapas del desarrollo conforme a la edad biológica; por qué, porque «¡Aún le falta!».
2 + 2= 4 Pero nuestras vidas no son una regla matemática… Muchos factores hacen e inciden en nuestro desarrollo, no todos adquirimos las mismas habilidades ni los mismos conocimientos al mismo tiempo.
Si diéramos más atención a esto, entenderíamos realmente LA DIVERSIDAD.
Que nuestra teoría no sea sólo un eslogan, sino la práctica del propio vivir.
Por eso El Sabio lo expresó así: «Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado» Eclesiastés 3:1-2
Gladys B.
“BUSCA A DIOS Y EL HARÁ”.

