La existencia cristiana ( continuación).
La segunda virtud: LA ESPERANZA.
Igual que la Fe , la Esperanza designa una actitud existencial.
La Fe está unida al instante del encuentro con el Evangelio.
Es creación del sujeto por la verdad del acontecimiento de la revelación de Dios en Jesucristo.
Es el acto de confianza en la confianza de Jesús, que había confiado en el Amor de Dios.
Es la aceptación del Amor y del Espíritu del Don, es decir, nacimiento también de la persona, independientemente de sus cualidades.
LA ESPERANZA ES FIDELIDAD A LA VERDAD.
Del acontecimiento, en el Amor y en el Espíritu del Don, es decir, fidelidad de la subjetividad individual y responsable de su propia trayectoria.
Es máxima de perseverancia en el trayecto de la fé.
La esperanza designa al sujeto que espera, es decir, la fidelidad perseverante y obstinada de la subjetividad a la verdad que la fundamenta.
La fidelidad y la militancia de los creyentes cristianos son apertura perseverante al futuro, fundamentada en la universalidad del Amor dado en el otro…es fidelidad al pasado fundamentada en la recompensa prometida: »
En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. De no ser así, no les habría dicho que voy a prepararles un lugar. Y después de ir y prepararles un lugar, volveré para tomarlos conmigo, para que dónde yo esté, estén tambien ustedes.». ( Evangelio de San Juan 14, 2 -3).
Contribución del Discípulo Misionero.

