«Será grande y justamente será llamado Hijo del Altísimo, gobernará por siempre y su reinado no terminará jamás» (San Lucas 1,32-33).
PRIMER ANUNCIO.
- Jesús vino al mundo en la «plenitud de los tiempos» (San Pablo a los Gálatas 4,4).
La plenitud del tiempo no es el momento en que la Ley se está cumpliendo en todos, sino el momento de la mayor manifestación del amor gratuito de Dios para con las personas (sus criaturas).
Por tanto la justicia que viene de la fe no tiene en cuenta los méritos sino la gracia: Dios nos salvó en Cristo ( el ungido) por la sola gratuidad de su amor.
Y sólo de esta manera es como podemos recibir el Espíritu » en la plenitud del tiempo», o sea en el tiempo de la historia en que Dios manifestó todo su Amor gratuito en la persona del Hijo.
En Cristo nuestra relación con Dios alcanza la madurez o sea: EL YO GRANDE!
Contribución del Discípulo Misionero.

