Sobre el Cristianismo… «La existencia cristiana» (Continuación).

La tercera virtud: EL AMOR.

EL AMOR DE DIOS (1a parte).

El Amor como autodefinición del Cristianismo.

  • El mandamiento del amor mutuo que los discípulos son llamados a mantener entre sí, es la imagen del que manifiesta la unidad del Padre y del Hijo: «Dios ha amado de tal manera al mundo que envió a su Hijo único para cualquiera que crea en él tenga vida eterna (San Juan 3,16).
  • De ello se deduce que el amor describe la comunión ofrecida por el Padre al Hijo, por el Padre a los discípulos, por los discípulos los unos a los otros y por los discípulos al Hijo.

En otros términos, en el Evangelio y en las cartas de San Juan, el amor es la pertenencia recíproca del Padre del Hijo y de los discípulos a un mismo universo de la revelación de Dios, del conocimiento de la verdad y del don de la vida.

El Hijo permanece en el amor del Padre guardando sus mandamientos y los discípulos permanecen en el amor del Hijo guardando sus mandamientos.

Contribución del Discípulo Misionero.