«No se debe juzgar a los padres con hijos autistas porque casi nunca se ve la realidad completa, y ese juicio termina haciendo más daño que bien.
• Porque el autismo no siempre se nota. Hay necesidades sensoriales, ansiedad, comunicación distinta y meltdowns que pueden parecer “malcriadez” desde afuera, pero no lo son.
• Porque la crianza en autismo es 24/7. Mucho de lo que una familia hace es prevenir crisis, anticipar cambios, manejar terapias, escuela, citas médicas, rutinas y descanso. Eso no se ve.
• Porque cada niño es diferente. Lo que funciona con un niño puede no funcionar con otro. Comparar o dar “recetas” rápidas es injusto.
• Porque los padres también van aprendiendo. Están ajustando estrategias todo el tiempo. A veces lo que se necesita es apoyo, no crítica.
• Porque el juicio aumenta el estrés y el aislamiento. Miradas, comentarios y señalamientos hacen que muchas familias dejen de salir o de pedir ayuda.
• Porque no es falta de amor ni de disciplina. Muchas conductas son comunicación: “me duele”, “me asusté”, “hay demasiado ruido”, “no puedo con esta espera”, “no entiendo”.
• Porque lo adecuado es ofrecer dignidad y empatía. Un “¿estás bien?” o “¿necesitas espacio?” ayuda más que un “yo en tu lugar…”.
CENTRO EDUCATIVO DE NINOS AUTISTAS DE YOUNG.

