¿SALVAVIDA O ANCLA?.
En realidad, ambas cosas en una misma persona. Se muestra inocente e ingenua, amable y «buscadora de todas las soluciones»… Pero en cambio quien la conoce, por compartir horas ‘en ese espacio’, puede afirmar que, cuando encuentra la ocasión te tira el ancla sin que te des cuenta o sin percibir, que ha sido ella, y así, hundirte: porque «… hablan paz con sus prójimos, pero la maldad está en su corazón» Salmo 28:3.
Cuando menos piensas estás inmerso, ¡no en el agua!, pero si en un problema, que no sabes ni cuando comenzó ni cuando culminará, ni de que forma; aunque, «… a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien…» Romanos 8:28
¡Entonces! ¿Cómo salir adelante? «Con mucha cabeza», con entendimiento de la situación, no perdiendo la calma (porque podrá ser el principal desencadenante del fracaso) y lo más maravilloso, acudir al Sostén Divino.
Recuerda estimado lector, cuando más sólo estás, el Buen Pastor extiende su cayado (Salmo 23).
Gladys B.
“BUSCA A DIOS Y EL HARÁ”.

